Multiculturalismo



Que el multiculturalismo "divide y debilita a las sociedades", ha dicho un fascista. Y es lógico que lo diga un español dividido, que da clases multiculturales de política europea en Georgetown con la mujer en Madrid; un español débil, además, que desayuna mermelada con mantequilla en vez de jamón serrano con aceite de oliva. Así no te pondrás cachas, chaval... Enclenque! Multicultural!

Otro enclenque con bigote, Hitler, dijo que el multiculturalismo era "peligroso en una nación". Las minorías étnicas, proclamaba, "debilitan y desestabilizan", y que "las naciones más débiles son aquellas de razas mestizas". ¿Hitler se clonó, antes de morir?



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El 6/11/06 13:13, druid escribió:

Claro que es multicultural

El chaval en cuestión si es multicultural, asi lo avala el que enviase a chavales españoles (y no españoles, pero españolizados) a una zona agricola de Irak, para que se hiciesen participes de las costumbres y modos del pais... ¿o no seria para eso?



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El 18/11/06 10:12, estraidel escribe:

Los puristas de lo impurísimo

Árrecia el racismo y y la xenofobia: los mismos que comulgan y/o se vanaglorian de ser buenos ciudadanos, sacan las garras cuando hay que buscar culpables de cualquier hecho violento

Es muy pesado este fardo en la Historia.



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El 21/11/06 21:04, estraidel escribe:

Eh, en esta oficina se busca a José

Que no es un objeto, sino el autor de este blog: se aguarda sus posts, se aguarda
su voz.

Saludos, desde el trapecio.



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El 22/11/06 11:37, jose escribe:

Me estoy buscando

A ver si me encuentro. De momento estoy en otro lugar.

Atendiendo tu solicitud, te dejo aquí un remake que nos viene como el dedo al anillo:

«Me he perdido y no hay forma de encontrarme. Hasta la fecha solamente he podido hallar un borroso recuerdo de mi vida: que me perdí hace unos 23 años, lo que parece indicar que el extravío se produjo cuando tenía más o menos 5 años de edad. Ni siquiera sé si me perdí en otoño o en invierno, de pie o sentado, en la calle o en pleno vuelo, únicamente una tenue luz de estrellas guardo en mi memoria de tan gran pérdida, de tan dolorosa desaparición. Me he buscado una y otra vez por toda la ciudad... He recorrido calles, plazas, avenidas.... Me he subido a las farolas, a los coches de bomberos, a las antenas de telefonía, me he pegado a las sombras de las paredes, a las bocas de metro, a las minifaldas, he registrado, con tesón, mercados, áticos y clínicas dentales, patios de escuela y orfanatos, he interrogado con empeño al inspector de policía, a maestros, a ginecólogos, a líderes sindicales, pero no ha habido manera alguna de poder hallarme mínimamente, de hallar mi ser humano, mi persona, mi yo, aunque sólo sea por una vez, una sola vez, y aunque sólo sea para decirme «¿qué tal estás?» o «cuánto tiempo sin verte», para proponerme «tomemos un café», o quizá para darme un simple y despreciable «hola» por tanto tiempo que he pasado sin tener la familiar delicadeza de venir a verme o la sencilla amistad de visitarme. Nada. Ni una sombra . Ni una señal.

La búsqueda ha sido intensa, sin levantar cabeza, pero no me encuentro ni por asomo, ni por saber morir, si bien dudo de que me haya muerto, puesto que tengo pruebas fehacientes que someten dicho adjetivo a un gran desgaste. Empiezo a pensar que estoy recluido en alguna parte, o que he huído del país sin saberlo, sin percibirme y, lo que es peor, sin saber por qué he huido, y que quizá por eso me halle en Argentina, en la India, en Japón o en la República Checa. Estoy deseperado. No puedo, no es posible creerme así, en tal exilio..., yo, que hasta los cinco años no pensé ni en mujeres ni en el vodka, que no creí para nada en política, que no jugué a los naipes ni tampoco besé a las botellas de butano. Lo más seguro es que si, por una de aquellas, algún día o alguna noche logro encontrarme, va a ser muy difícil que pueda decir algo... Después de casi 25 años buscándome me voy a sentir como si hablara con mi propio hijo, y ya se sabe lo difícil que es eso después de tanto, tanto tiempo. Me pregunto qué estaré haciendo en estos instantes, qué debo estar haciendo yo mismo sin mi por este mundo, qué profesión debo haber adquirido, qué enfermedades, qué besos, qué desgracias, si tendré mujer o hijos, perro o gato, si quizá he sobrevenido atracador de bancos o asesino en serie, teniente general o puta... No lo sé. Es horrible. No sé de mi. No sé nada de mí. No sé que voy a hacer conmigo cuando me halle, cuando me vea y me escuche. Qué va a ser de mí, de mi no vida.

Por todo ello, pido: Que si alguien me encuentra algún día por ahi... (perdido, evidentemente..., y con la mirada fugaz, y perdida, claro) buscándome sin parar, como loco..., por favor si alguien sospecha de que ése yo posiblemente sea yo, dígame de una vez por todas que ése, en verdad, definitivamente, completamente, soy yo, porque, si no, jamás podré volver a verme, lo cual tiene, entre sus desventajas, la imposibilidad de darme, cuando me apetezca, placer a mi mismo. Ruego por ello que si alguna persona de buena fe me encuentra algún dia en alguna parte, que remita este hallazgo de suma importancia a la Oficina de Objetos Perdidos . Adjunto foto para que me reconozcan (aunque está borrosa, se me ve un poco, es la única que no perdió todos los píxeles). Gracias por escuchar mi desgraciada historia.»



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